viernes, 23 de febrero de 2007

Parece haberse iniciado el conteo regresivo para el ataque a Irán

Si hacemos un análisis de la prensa internacional en los últimos días podremos darnos cuenta que pareciera haberse iniciado la etapa de preparación de la opinión pública que suele anteceder a toda guerra moderna.

Recordemos que antes de ser invadida Irak fuimos testigos de esta preparación por parte de los principales medios de comunicación que acusaban a Sadan Hussein de tener vinculos con Al-Qaida y de poseer armas de destrucción masiva, situación que hoy sabemos sólo fue un engaño más para generar aceptación de parte de los ciudadanos y justificar el ataque.

Fue justamente en Gran Bretaña donde se develó por primera vez información de inteligencia que confirmaba que todo había sido parte de un montaje y que la información manejada de las armas de destrucción masiva había sido falsa, lo que conllevó al asesinato del informante que se atrevió a destapar el escándalo.

Son precisamente los medios de ese país los que se han mostrados más activos en cuanto al tema de Irán en los últimos días, primero fue el periódico The Mirrow el que publicó una entrevista a varios ex -oficiales de alto rango del ejército norteamericano, quienes advertían a su gobierno de no aventurarse en una guerra contra Irán porque podría conllevar consecuencias desastrosas para su país y el mundo.

Más recientemente, la semana pasada, fue el periódico The Guardian el que publicara que el ataque a Irán estaba programado para primavera, haciendo referencia a una supuesta información de inteligencia a la cual habían tenido acceso.

Primavera podría sonar muy pronto, sin embargo, si hablamos desde el punto de vista de la operatividad militar, las temporadas del año en que resultaría más conveniente atacar, por presentarse las mejores condiciones climáticas en las calurosas tierras del Golfo Pérsico, resultan ser primavera y después de finalizado el verano, es decir, a finales de año. Recordemos que la última invasión a Irak ocurrió en Marzo de 2003 al igual que la 1ra invasión a Irak que ocurrió en Enero de 1991 y la guerra de Afganistán que ocurrió en Octubre de 2001..

Adicionalmente habría que agregar que el 2008 será un año electoral en los Estados Unidos por lo que se estará disputando el control político de ese país entre Demócratas y Republicanos, por lo tanto, un ataque a finales de 2007 significaría un riesgo enorme para los Republicanos en caso de complicarse la guerra y extenderse el conflicto más allá de lo planeado. Recordemos que en el 2006 los Republicanos ya perdieron el control del congreso precisamente frente a la pérdida de popularidad que significó la guerra de Irak, por lo que enfrentar de nuevo una situación similar los pondría prácticamente a las puertas de una derrota que los arrancaría definitivamente del poder, situación que obviamente no querrán repetir, es por esta razón que la tesis del periódico The Guardian no luce del todo descabellada.

A todo este panorama habría que añadir también las recientes declaraciones del Presidente Bush acusando a los iraníes de estar apoyando con armamento a las guerrillas chiítas en Irak, llegando inclusive a presentarse pruebas ante la prensa, por parte de altos oficiales del ejercito norteamericano, que soportan lo anunciado por el presidente. No debe parecer casual que seguidamente a estas declaraciones el presidente ruso Vladimir Putin respondiera acusando a los Estados Unidos de pretender controlar al mundo, lo que pudiera interpretase como un mensaje disuasivo por parte de Rusia de que no permanecerá inerte ante lo que significaría un nuevo ataque a sus intereses en el Medio Oriente.

Es Rusia quien justamente está suministrando de la tecnología nuclear a la república islámica, lo que les esta generando cuantiosos ingresos por el concepto de su venta, al igual que lo genera la venta de armamento que realizan frecuentemente a Irán.

Un ataque contra Irán significaría un duro golpe a la economía rusa que hoy lucha por recuperarse de la crisis económica que atravesó luego de la disolución de la Unión Soviética. Justamente Rusia y China serían las primeras perjudicadas por una operación militar contra Irán y aunque no hayan actuado con suficiente fuerza para evitar el conflicto de Irak, donde también fueron afectados sus intereses, no significa que ahora no estén dispuestos a involucrarse. Perder a Irán significaría para Rusia y China perder para siempre el control de las riquezas del Medio Oriente, en especial las energéticas, fundamentales hoy para el sostenimiento del crecimiento económico de China.

Como lo menciona James Petras en su artículo ¿Quién manda en los EEUU? publicado el pasado 1ro de Febrero:

“En 2006, con el 47% de todos los bonos comercializables del Tesoro usamericano en manos de inversores extranjeros…”

“…una rápida venta de acciones desestabilizaría totalmente los mercados financieros y el sistema económico de USA, así como la economía mundial. No puede descartarse una venta rápida de dólares, de consecuencias catastróficas, si el militarismo sionista-usamericano sigue adelante con su locura, creando condiciones para guerras extensas y prolongadas”.

China y los países ricos del Medio Oriente como Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes, son justamente los principales inversores extranjeros en los bonos norteamericanos, por lo que los ex - oficiales de los EEUU parecieran estar en lo cierto cuando advierten a su nación de que podrían estar a las puertas de un desastre para su país y el mundo en caso de que decidieran atacar a Irán.

Si observamos el ambiente en Irán también podremos percibir que ellos se están preparando para defenderse de un ataque este mismo año, tal como lo demuestran los juegos de guerra que han venido practicando sus tropas en las costas del Golfo Pérsico en las recientes semanas y el direccionamiento de sus baterías antiaéreas -de fabricación rusa, por cierto- en dirección al Golfo Pérsico.

Existen otras señales que indican que Irán tampoco está dispuesto a cruzarse de brazos ante un eventual ataque. Tal como lo anunciara la agencia de noticias Reuters a mediados de la semana pasada, Irán ya tiene estacionados en el Golfo Pérsico 4 súper tanqueros cargados con 8 millones de barriles de petróleo, en teoría, para almacenar los barriles que les corresponden del último recorte de la OPEP, pero que también podrían servir para ser volados y bloquear de inmediato el tránsito por el Estrecho de Hormuz. Esto concuerda con las declaraciones del Ayatolá Alí Jameini del pasado 8 de febrero confirmando que Irán se encuentra preparado para atacar objetivos occidentales en el mundo entero en caso de ser agredidos.

A este concierto de declaraciones e informaciones de prensa también se les ha unido recientemente el parlamento Europeo, al declarar que ya es indetenible la fabricación de una bomba atómica en Irán y que no serían suficientes acciones económicas en contra de Irán para impedirlo, dejando abierta la posibilidad de acciones militares y en una claro apoyo a la invasión que ya se ha iniciado en su primera etapa en el escenario de guerra paralelo o virtual como solía decir el internacionalista Walter Martínez en su programa Dossier.

Basándonos en la historia militar de los EEUU, sólo faltaría dar inicio a la segunda etapa de la guerra, la generación de un Casus belli, que les permitiría justificar el ataque a Irán como “legítima defensa”, de la misma manera que lo hicieron con el Buque Maine en Cuba para declararle la guerra a España, ó con el buque Lusitania para ingresar a la 1ra Guerra Mundial, o tal vez con Pearl Harbor (2da Guerra mundial), o más recientemente con la declaración del Golfo de Tonkin para involucrase en la Guerra de Vietnam, o peor aún, como ocurrió con las torres gemelas para declararle la guerra a Afganistán e Irak según lo defienden las “teorías conspiradoras”…

..esperamos estar equivocados con nuestras predicciones por el bien de Irán y de la humanidad.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Irán cambia al Euro, impacto e implicaciones geopolíticas

El pasado 18 de Diciembre el gobierno de la República Islámica de Irán anunció oficialmente la adopción del Euro como moneda oficial de cambio. Esta noticia paso sin pena ni gloria por los principales medios internacionales pero sin duda alguna podría considerarse, de ante mano, la noticia económica más relevante de la semana conjuntamente con los resultados divulgados la pasada semana sobre el informe del grupo de estudio de Irak que anunciaba la derrota de los Estados Unidos en ese país. Ambas noticias colocan una enorme presión sobre el gobierno Norteamericano el cual podría estar presenciando el inicio de un efecto dominó que podría terminar por derribar la economía más sólida del planeta.

Ya en el año 2003 las amenazas del hasta entonces presidente de Irak, de cambiar al Euro su sistema de comercio petrolero, significó una de las principales razones que originaron la invasión de su país y el derrumbamiento del régimen político imperante. La adopción del Euro como moneda oficial de una nación productora de petróleo de la relevancia de Irán, actualmente el segundo productor de petróleo de la OPEP, constituye una enorme amenaza para la economía del gigante del norte porque significaría el inicio del tan temido abandono del comercio del petróleo en dólares, lo que durante décadas ha soportado la moneda Norteamericana y por ende la economía de ese país.

Desde el abandono del patrón oro en 1971 por parte del gobierno de los Estados Unidos, la economía Norteamericana ha estado soportada por el intercambio comercial a través de su moneda, en particular el intercambio comercial del petróleo. Es por esa razón que cualquier intento de cambio del sistema de comercio internacional del principal bien de consumo en el mundo moderno constituye una amenaza a la estabilidad económica de los Estados Unidos que paralelamente atraviesa en la actualidad una de las peores crisis de su sistema productivo.

El hecho de que Irán, uno de los miembros más influyentes en el seno de la OPEP, haya decidido cambiar su moneda oficial de cambio al Euro significa por añadidura que su petróleo también será cobrado en Euros. Algo que podría parecer una jugada estratégica del gobierno de Irán para influir en la derrota de su enemigo de occidente, en el fondo tiene una explicación económica que radica en el hecho cierto de que los países productores de petróleo progresivamente han visto disminuir sus ingresos petroleros en la medida en que el dólar pierde valor frente a otras monedas. Esta medida resulta ser, por lo tanto, la acción más lógica y sensata de parte de cualquier gobierno para proteger el valor de su principal bien y prácticamente la única fuente de financiamiento para el desarrollo de sus naciones como es el caso de la mayoría de los países que conforman la OPEP.

Indiscutiblemente la significación histórica que esta decisión pueda tener en el desenvolvimiento de la economía mundial radica en el éxito que pueda tener Irán en la adopción de este sistema, lo que seguramente en el caso de resultados positivos, sería imitado por otras naciones productoras incluyendo a Venezuela que ya en el pasado cercano anunció el traspaso de parte importante de sus reservas a Euros.

La recomendación del grupo de estudio de Irak de emprender una retirada recurriendo al apoyo de Irán para garantizar la seguridad en ese país, contrasta radicalmente con la política empleada por parte del gobierno de los Estados Unidos de derribar por la fuerza, léase guerra e invasiones, cualquier intento por cambiar el comercio del petróleo por una moneda distinta al dólar. A pesar de esto, los republicanos reconocen la necesidad de una retirada si quieren evitar una nueva derrota en las elecciones presidenciales de 2008.

Definitivamente el gobierno de los Estados Unidos enfrenta una encrucijada entre invadir Irán extendiendo el conflicto del Medio Oriente para acabar con las pretensiones de destruir su economía de manera definitiva, ó abandonar Irak dejando fortalecida la influencia del país persa en la región a desdicha de los gobiernos de Israel y Arabia Saudita que se oponen al fortalecimiento de Irán como potencia regional debido a que verían amenazada la seguridad política de sus naciones.

El primer escenario implicaría una escalada inmediata del precio del crudo, seguramente por sobre los 100 dólares el barril, que en el corto plazo significaría una profundización del déficit fiscal y comercial de los EEUU acelerando aún más la devaluación del dólar, lo que conllevaría a un agravamiento de la situación económica y financiera interna que podría desencadenar en el colapso de su economía.

El segundo escenario dejaría abierta la posibilidad de una sustitución progresiva de los países productores de petróleo al uso del Euro como moneda oficial de cambio lo cual significaría la fuga de grandes capitales del sistema financiero Norteamericano, incluyendo los de los países Árabes que conforman una de las mayores inversiones en los Estado Unidos y de la cual depende en grado sumo el financiamiento del déficit fiscal de los Estados Unidos. Esto significaría el entierro del dólar como principal moneda y posiblemente el derrumbamiento de los Estados Unidos como principal potencia mundial. Además, una acción de este tipo podría significar también el inicio de mayores hostilidades entre los países de la región pudiendo dar inicio a un conflicto regional de proporciones mayores que al igual que al primer escenario conllevarían a un panorama de escalada de los precios del petróleo con las consecuencias arriba mencionadas para la economía Norteamericana.

Ante este panorama cobra fuerza la posibilidad de una guerra de precios petroleros, que hoy en día sólo sería posible con la participación del gobierno de Arabia Saudita que en respuesta a los intereses de los Estados Unidos y los suyos propios en lo que respecta a seguridad y defensa, pudieran embarcarse en una acción de este tipo a pesar de las consecuencias negativas que esto podría significar para la economía mundial. Una jugada de este tipo, para satisfacción de la economía norteamericana y para desgracia de Irán, que vería desvanecer de manera directamente proporcional su capacidad de apoyo al régimen chiíta de Irak, significaría un triunfo para los Estados Unidos y sus aliados en la región dejando con vida a la economía norteamericana y a su moneda, por lo menos el tiempo suficiente para poder replantear su estrategia de dominio mundial.

Es por esto que la posición de liderazgo que el gobierno de Venezuela pueda asumir en el seno de la OPEP será definitiva para conservar la unidad en la organización e impedir que se desate una guerra de precios que ya en el pasado arrojó como resultado un balance negativo para la economía mundial.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

Consecuencias para Venezuela de una guerra contra Irán

Las declaraciones ofrecidas por Nawaf Obai el día 29 de Noviembre de 2006 a la prensa internacional revela claramente la posibilidad de que los Sauditas influyan en una caída de los precios del crudo para debilitar a Irán al igual que lo hizo EEUU en el pasado para derribar el bloque soviético.

Se trata de uno de los asesores en materia de seguridad de la Monarquía Saudita quién anunció que una de las posibilidades que su gobierno considera en los actuales momentos para debilitar el apoyo, que según él ofrece Irán a las milicias Chiítas en Irak, sería inundar los mercados de crudo o disminuir los precios en la mitad, lo que resulta prácticamente equivalente.

Esta posición confirma la alineación existente entre la Monarquía Saudita y el gobierno Norteamericano, lo que causa inquietud sobre la repercusión que una caída de los precios podría tener sobre la estabilidad de la economía venezolana.

Días atrás, el ministro de energía de Arabia Saudita el Señor Al-Naimi, anuncio los planes de su gobierno de construir un oleoducto hacia los puertos del Mar Rojo con la intención de exportar desde la región occidental de país 6 millones de barriles de petróleo en una primera fase, que se llevaría a cabo en un lapso de 18 meses. Así, para mediados del año 2008 los Sauditas estarían en capacidad de exportar dos terceras partes de su producción sin tener que atravesar el Estrecho de Hormuz.

Indudablemente estamos en presencia de una estrategia de parte de la Monarquía Saudita para disminuir el riesgo que representa para ellos un conflicto armado entre los EEUU e Irán. Para nadie es un secreto el carácter estratégico que representa el estrecho de Hormuz, no sólo para la región, sino también para el mundo entero y en especial para los EEUU quienes importan gran cantidad del crudo que consumen de la región del Golfo Pérsico.

Las recientes hostilidades de parte de los gobiernos de los EEUU e Israel han convertido las instalaciones petroleras de Golfo Pérsico y en especial el paso a través del estrecho de Hormuz en objetivos militares. Una agresión en contra del país persa significaría la estrangulación inmediata del suministro de más del 50% de las exportaciones mundiales de crudo al convertir en un campo de batalla la región petrolera más rica del planeta.

Ya en el pasado se demostró la capacidad del gobierno Norteamericano para influir sobre los precios del petróleo cuando el presidente Ronald Reagan anunció que pondría de rodillas a la OPEP y lo logró. La caída del precio del crudo a 10$/bbl cumplió para aquel momento el doble propósito de debilitar la influencia de la organización sobre los mercados petroleros y provocar el derrumbe del bloque soviético.

Una caída similar de los precios del petróleo en los actuales momentos significaría un grave golpe para la economía venezolana que en los últimos años ha basado su crecimiento en el incremento de los precios de crudo. Esto lo sabe el gobierno de los EEUU quien a partir del 2003 ha venido tomando acciones para disminuir la dependencia energética de Venezuela al incrementar sus reservar estratégica y apoyar el desarrollo de las arenas petrolíferas del Canadá entre otras acciones de carácter técnico, sin tomar en cuenta las presiones de tipo diplomáticas y políticas que sabemos que están en capacidad de ejercer y que quedaron demostradas en las recientes elecciones para el Consejo de Seguridad de la ONU.

Hace muchos años que los EEUU y Arabia Saudita pactaron a favor de los intereses económicos del imperio y de la seguridad de la Monarquía Saudita, que ve amenazada su estabilidad por el amplio sentimiento anti-americano de los pueblos nacionalistas de la región que perciben a los gobiernos de los EEUU e Israel como sus principales enemigos, por lo que cualquier acción que atente contra la seguridad de Irán significa en estos momentos una amenaza indirecta contra el gobierno de Venezuela.

En momentos en que arrecia una campaña mediática de parte del imperio contra el país persa acusándolos de enriquecer uranio con fines bélicos, razón que carece de cualquier fundamento técnico y que se asemeja a la acción emprendida en contra de Irak meses antes de su ilegal invasión, se hace más importante la solidaridad que el gobierno del presidente Chávez pueda brindarle a su homologo Ahmadineyad dado que una agresión contra Irán significa en la actualidad una agresión contra Venezuela.

martes, 18 de octubre de 2005

Muchos años le quedan al petróleo

n los últimos días se ha escuchado hablar de que estamos a las puertas de una gran penuria mundial de petróleo y que producto de esta sensación los mercados reaccionan al alza desmesurada de los precios.

Ante esta hipótesis hay varios puntos que aclarar, el primero de ellos en referencia al mito de que los precios del petróleo están altos. Posiblemente esto sea cierto si hablamos en términos nominales pero jamás en términos reales y para mostrar más claramente lo que esto significa vamos a tomar como ejemplo un cálculo del precio del petróleo basado en el valor del dólar en el año 2004. Para ese año el precio promedio de un barril de petróleo Brent del mar del Norte fue de $38,27 que si lo comparamos en valores constantes con otros años encontramos que en 1980 (época de la revolución Iraní) el valor del crudo superó en 2,15 veces el valor del año 2004 y en 1864 (boom petrólero de Pensilvania) fue 2,55 veces mayor. En lo que va del año 2005 el precio promedio del barril de petróleo esta en $52,56 lo que quiere decir que todavía los precios tendrían que subir 57% de su valor actual para alcanzar los niveles de 1980 y 87% para alcanzar los niveles de 1864.

El segundo punto importante a aclarar tiene que ver con el nivel de reservas actuales con que cuenta el mundo. Haciendo otro ejercicio matemático encontramos que todavía le quedan a la humanidad alrededor de 40 años de petróleo disponible, considerando constante la tasa de producción actual. Lógicamente es de esperarse una disminución de los volúmenes disponibles de petróleo en la medida que el consumo crezca a un ritmo mayor que la adición de nuevas reservas, como efectivamente se ha observado en estos dos últimos años, sin embargo también es cierto que altos precios del petróleo favorecen las inversiones en exploración y producción por lo que habría que esperar el desarrollo en los próximos años de la relación reservas/producción para poder afirmar que realmente nos acercamos al fin de la era del petróleo.

Estos números demuestran matemáticamente que es prematuro pensar en crisis energética aunque esto no son más que tendencias que consideran constantes algunas variables, lo que si es seguro es que si el petróleo se acabara súbitamente el mundo entero caería sumido en un enorme caos que podría originar consecuencias inimaginables para la humanidad, por lo que antes de que esto suceda tendrían que surgir sustitutos a la generación de energía.

Si ponemos la lupa sobre los productos que realmente consumimos de manera directa para la generación energética, encontraremos tres grandes clasificaciones de uso:

1. Combustibles utilizados para aportar la movilidad al transporte, donde encontramos la gasolina, el diesel y los combustibles de aviación, quienes en conjunto representan aproximadamente el 60% del consumo mundial de derivados.
2. Combustibles para la generación de energía eléctrica, comúnmente conocidos como Fuel Oil, representan el 18% del total del consumo mundial de derivados.
3. Productos especializados como el Coque, los lubricantes, los gases de refinería, solventes y asfaltos aportan el restante 22% del consumo.

De estos tres grupos los dos primeros son los que se emplean directamente para la generación de energía por lo que vamos a descartar el último de ellos para analizar los posibles sustitutos del petróleo como fuente de energía primaria.

Empecemos analizando el grupo correspondiente a la generación de energía eléctrica y veamos cuales son sus alternativas y que tan pronto podría ocurrir el cambio. Dentro de los posibles sustitutos se encuentran compitiendo la energía nuclear, el carbón, el gas natural y las fuentes alternativas de energía como la hidráulica, la eólica, la geotérmica, etc.

• La energía nuclear ha visto un incremento en su producción en los últimos años, sin embargo por razones de seguridad se encuentra altamente cuestionada lo que la coloca en situación de desventaja frente a las otras.

• El carbón actualmente ha desplazado al petróleo en el Asia pacífico principalmente por el consumo que aporta China, sin embargo por ser un combustible sólido representa inconvenientes con su manejo, además de ser altamente contaminante, lo que ante el incremento de la presión pública por el calentamiento global pareciera estar descartado como sustituto inmediato del petróleo.

• El gas natural es entre los combustibles fósiles el más limpio de todos y en la actualidad es el más consumido en los países de la antigua Unión Soviética y algunos países de la Europa oriental. Para el año 2004 el consumo de este combustible superó la media de crecimiento de los últimos diez años y ha venido desplazando al Fuel Oil en el sector de generación de energía termo-eléctrica.

• Las fuentes alternativas de energía están siendo promovidas a nivel mundial principalmente en Europa donde se han promulgado leyes para favorecer su uso, no obstante dentro de este grupo la única que representa un consumo considerable en el mundo es la energía hidráulica que es consumida en mayor proporción en los países de Centro y Sur América.


De poseer la raza humana algún instinto de supervivencia, las energías alternativas deberían ser la solución, pero pareciéramos estar muy lejos de esa utopía. Varios pasos anteriores tienen que darse a la masificación de su uso y entre los sustitutos a más corto plazo del petróleo en el área de la generación eléctrica, las tendencias indican que el gas natural lleva la batalla ganada, por lo que resultan razonables los anuncios de desarrollo que ha anunciado el gobierno nacional en este sector, que no hay que perder de vista dentro de los planes estratégicos de la nación.

La pregunta que surge frente a la sustitución del petróleo como principal fuente de generación de energía eléctrica es que hacer con el Fuel Oil. Existen ciertas restricciones en el campo de la refinación que posiblemente estén retrasando su eliminación y tienen que ver con el uso que se le va ha dar a este combustible cuando pierda su valor comercial. Una refinería no puede dejar de producir este residuo al menos que cuente con equipos para transformar este producto en gasolinas y diesel, esta tecnología se denomina conversión profunda y presupone grandes inversiones en un sector poco atractivo por ser el más riesgoso en la cadena de valor del petróleo. Después del paso de los huracanes Katrina y Rita por el sur de los EEUU se han escuchado declaraciones del alto gobierno norteamericano reconociendo las debilidades en la refinación, producto de la baja inversión en este sector en los últimos cuarenta años, e inclusive se esta elaborando una ley para incentivar las inversiones en refinación, lo que podría acelerar los cambios a gas natural en la medida que se cuente con la capacidad necesaria de conversión de Fuel Oil a combustibles mas livianos.

Debido a estas restricciones pareciera que el cambio en el sector eléctrico ocurrirá mas lento de lo que esperamos, ahora bien, ¿que tan cerca estamos de sustituir la gasolina, el diesel y los combustibles de aviación?. La respuesta es…MUY LEJOS… Se han intentado algunas alternativas pero ninguna ha alcanzado el nivel de desempeño que brindan los derivados del petróleo a la movilidad. La esperanza parece estar cifrada en el hidrogeno en el cual varios millones de dólares se están invirtiendo actualmente en su investigación y desarrollo, inclusive por grandes compañías petroleras como la Shell y BP, quienes por razones económicas no van a permitir que ocurra la sustitución del petróleo a una fuente que ellos no tengan controlada.

Evidentemente la gran restricción al cambio energético mundial lo impone la sustitución de las gasolinas, diesel y combustible de aviación por representar el 60% de la generación mundial de energía y lógicamente por lo lejos que aún se esta de conseguir sus sustitutos. Mientras más alto se encuentre el precio del petróleo mayor serán las inversiones en el desarrollo tecnológico de las alternativas y más cerca estaremos de su sustitución como fuente de energía primaria, pero todo parece indicar que muchos años le quedan al petróleo.

domingo, 25 de septiembre de 2005

Comprendiendo Petroamérica

Como en cualquier negocio del planeta existen dos visiones antagónicas: la visión del comprador que siempre persigue un descuento en la venta y la visión del vendedor que persigue condiciones favorables en sus economías. El negocio energético no esta exento de esto, con el ingrediente adicional que la energía representa el principal insumo para la producción industrial de bienes y servicios, significando uno de los costos más elevados para cualquier industria, lo que la convierte en protagonista del escenario económico mundial.

Estos dos intereses enfrentados se encuentran representados por los países industrializados del lado de los consumidores y por el lado de los productores, por los países agrupados en la OPEP, quienes controlan el 45% de la producción mundial de crudo y por los llamados países no-OPEP, quienes controlan el restante 55% de la producción y entre los que destacan principalmente Noruega, Rusia y México. Evidentemente existen marcadas diferencias económicas entre ambos bloques, el primero desarrollado y muy rico lo que lo hace muy poderoso y el segundo conformado en su mayoría por países pobres y en vías desarrollo.

Este último grupo, del cual Venezuela forma parte, basa todo el financiamiento para su desarrollo en los recursos provenientes de los hidrocarburos que son productos naturales no renovables y agotables, lo que quiere decir que es deber de los gobiernos de turno invertir los recursos provenientes de su explotación en el desarrollo económico y social de la nación para que las generaciones futuras puedan ver recompensado el sacrificio de ceder su derecho sobre esas riquezas para que sean administradas por las generaciones presentes.

Por el lado de los grandes consumidores que no poseen reservas de hidrocarburos suficientes, la situación es radicalmente opuesta. Existe la necesidad de mantener el acostumbrado nivel de vida de su población como única garantía de sustento del sistema político-económico imperante en esos países, que basan sus economías de escala en los altos niveles de consumo de bienes y servicios por parte de su población. Es por esto que la energía necesaria para producir cada uno de estos bienes y servicios es esencial para su equilibrio y el solo hecho de no poseerla significaría una tragedia que pondría en peligro la estabilidad política de esas potencias, lo que significa que para ellos el tema de la energía representa un asunto de seguridad de estado que los impulsa a necesariamente asegurarse el suministro de estos recursos a cualquier precio y en cualquier lugar del mundo donde estén presentes, hecho que explica la recientes invasiones a Irak y Afganistán y los demostrados apoyos a los dos fracasados golpes de estado en Venezuela de parte del principal consumidor de energía del mundo, los Estados Unidos de América.

Obviamente nos encontramos ante un escenario político y es eso lo que deben comprender todos los venezolanos y en particular todos aquellos que formen parte de la industria de hidrocarburos de Venezuela. El éxito de la industria de la energía significa entonces nuestro desarrollo y por lo tanto el fracaso significaría, el hambre y la pobreza de nuestros pueblos, por lo tanto siendo Venezuela el principal productor de crudo de América, la estrategia energética de la nación debe girar en torno a la búsqueda de alternativas de suministro menos costosas para los países de Latinoamérica y el Caribe lo que le otorgaría poder político a Venezuela para impulsar la integración de la región. Sin embargo haciendo un análisis del mercado pretendido nos encontramos con que esta estrategia afectaría directamente a las grandes compañías multinacionales del petróleo o lo que es lo mismo a los intereses Norteamericanos, lo que los privaría del capital que ellos utilizan para compensar su desbalance comercial con Europa y China, y que eventualmente dejarían de percibir para ser usado en el financiamiento del desarrollo de la América Latina.

Como ya lo han declarado algunos halcones de la Casa Blanca, ellos harán cualquier cosa para impedir que un país o bloque regional pueda algún día presentarse como un rival para los Estados Unidos, por lo que con toda seguridad orientaran todos los esfuerzos y recursos que sean necesarios para impedir que ocurra la integración , motivo por el cual el uso de acuerdos de cooperación energética como PETROCARIBE, PETROSUR Y PETROANDINA (PETROAMÉRICA) es políticamente la vía que conduce a la libertad definitiva de nuestros pueblos por tanto nos convertiría en una región poderosa y respetable en el panorama mundial.